Aprovechar toda nuestra creatividad

Pintar mandalas permite fluir hacia “la propia autenticidad”, con al menos cuatro efectos positivos evidentes: terapia, ejercicio cerebral apreciación del arte, motricidad y diversión.


Los mandalas conectan -al mismo tiempo- los dos hemisferios del cerebro: el racional (izquierdo) y el creativo (derecho). Esa es una de las respuestas de porqué tienen tantos efectos positivos en las personas. Para comprender los alcances de esta terapia que, en principio, supone “jugar” con los colores, SextoSentido conversó con la facilitadora, Antonella Bortolotti, para tratar de llegar a una mirada más plena sobre este tipo de creaciones. 

“Una de las grandes ventajas de los mandalas es que no necesitas experiencia para pintar, ni habilidades en la pintura. Es simplemente hacerlo. La otra ventaja comprobada es que relaja, tranquiliza, mejora el pulso cardíaco, la respiración, baja la ansiedad, nos tranquilizamos y entramos como en un estado de meditación. La idea de trabajar con ellos es poder hacer un alto en el ajetreo”.
 
Dice Antonella: “Niños, trabajo, la casa, las obligaciones familiares, laborales, la vida social, todo esto trae aparejado mucho estrés, llevamos una vida demasiado ajetreada y detener la marcha de los días para relajarnos resulta muy complicado. Dejar la mente en blanco ¿es realmente posible? En blanco no sabemos, pero en colores sí! De ahí que surge este nuevo mantra mundial “pintar es el nuevo yoga”.
 
Cuando la persona está más calma y dibuja de una forma más redondeada, más amigable y cuando está más cargado, más estresado dibuja más puntiagudo y elige colores más fuertes que expresan los sentimientos que tenemos. Por eso la idea es aflojar, animarse a crear, a volcarse en una creación y después contemplar lo que se hizo, entender porqué elegí estos colores y formas y amigarse con la creación de uno mismo”, describió. “Cuando pintamos podemos llegar a conocernos a nosotros mismos”, resaltó. 
 
“Como todo en la vida, hacer mandalas supone un proceso. Generalmente las primeras veces que nos enfrentamos al papel (ella prefiere que no medien dibujos preestablecidos) nos cuesta porque lo racionalizamos tratamos de trabajar desde la razón. Yo  trato de trabajar con los mandalas intuitivos para evitar, lo más posible, racionalizar el dibujo y la pintura. Otra cosa, lo peor es intentar copiar”,  aseguró. 
 
Sobre Antonella Bortolotti
De profesión abogada, la pintura siempre fue parte de su vida, desde chica tuvo grandes maestros.
 
“Empecé pintando mandalas cuando estaba embarazada, en ese momento único en el que todo era redondo, tuve que dejar los óleos y le di una oportunidad a los mandalas. Y fue gracias a esa paz que sentí durante esos meses pintando y la llegada de mi beba, que decidí hacer un cambio en mi vida”.
 
Orígenes
Los mandalas son instrumento de meditación, (mandalas Tibetanos), que consisten en dibujar con arena de colores sobre el suelo, proceso que dura varios días, a veces semanas.
 
Una vez terminado, dejan que el viento los destruya, lo cual contribuye a trabajar el llamado karma Yoga o yoga de la acción. 
 
Por: http://www.primeraedicion.com.ar
 
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